Hoy decimos NO a la pornografía infantil
Noviembre 30th, 2009 by admin | No Comments | Filed in Sin categoría
Por unos minutos vamos a dejar de superficie los videojuegos para que reflexionemos sobre un agobio vivo, pero que demasiado a menudo le damos la espalda. Antes de termines de leer este artículo, el vigilante de niños expuestos a ser víctimas de la pornografía pueril habrá aumentado. Personalmente siempre he creído que las estadísticas son estimaciones, y en este percance pienso pulimentado. La oposición está en que esta sucesión afecta a un colectivo indolente y del cual hemos formado telediario todos en un periodo de nuestra vida; seguidamente entiendo que es responsabilidad de todos sofrenar algo tan llano que alcanza cotas inimaginables de depravación.
Dicen los entendidos que hay situaciones vividas cuando se es niño que pasan hechura durante toda la fuerza. Puede ser el miedo a ahogarse porque tragamos agua aquel recorrido mientras aprendíamos a nadar, emergencia a los perros porque ese incivil pensó que estábamos jugando cuando chillábamos porque nos lamía la osadía, o emergencia a los payasos porque ese clown nos acarició con sus frías manos, ya que en voz baja la carpa de aquel circo toda estufa era poca. En los casos de abuso sexual inmaduro, la reacción de la víctima es, en muchos casos, el silencio. silencio porque al comienzo se sabe que algo raro ha caducado pero no se comprende justamente el qué, y silencio seguidamente porque se sabe que lo raro en realidad es algo realmente bajo y no se supo sofrenar a tiempo. La carnavalada va por dentro durante toda la vida; pasa preparación día a día, se encierra y quema las entrañas de quienes lo han vivido, y a la perspicacia salta el inmundo retentiva ante casi cualquier situación. El disparo mental se produce por el logro, por el tufo, por la perspectiva, por el oído, porque en las noticias dicen que se ha pillado a otro…. pero en la vida dicen se han pillado a todos. Y siguen ahí, al espionaje, babeando de nuevo por el venidero chamaco, y nunca tienen petulante, y ni saben ni quieren frenar.
Son como lobos con piel de cordero y se nutren de muchos utensilios que les brinda la red: aplicaciones de mensajería instantánea, redes sociales, grupos de jóvenes, foros de debate… eres muy legal y seductor…¿quieres ser mi apaño?…cuando no esté tu mamá me mandas una foto… yo tengo cam ¿tu tienes cam?.. yo siempre tengo caramelos, tal vez podríamos quedar en el parque y los compartimos… lo que hacemos esta bien porque solo demuestra lo mucho que nos queremos, y tu me quieres mucho, ¿a que si?… malditos enfermos, cobardes, depravados, ojalá ardáis. No tenéis leyes a nada, y como lo sabéis, les quitáis los derechos a los que no pueden defenderse. Pero ey, no olvidéis que los niños de hoy son los adultos de mañana, y que lo están pasando por vuestra omisión implica memoria. Y la memoria puede dispararse cualquier día en la vía mientras paseáis y sin venir a exposición determinado puede deciros Hola, te acuerdas de mí, inconveniente? ahora tengo a excepción de inocencia pero más mala goma, y es hora de que echemos cuentas.
mientras tanto quien debería velar por cosas en realidad importantes e ilegales se dedica a perseguir a quien respeta la estima, pero deja de parte a los pederastas. No los protege, pero no sabe como buscarlos, pero tú que estás en la malla sí que puedes. Denúncia. Ponles nombre y cara, interviú sus puntos de encuentro, sus lugares de intercambio, ponles en juramento, destápales y no le des la espalda a un problema que sigue en prolongación y que nos afecta a todos. Delata a quien les de cobijo y oficio online, nombra sus canales de distribución, ataca a empresas y organismos por no llevar a cabo nunca lo petulante por obturar esta lacra que está pudriendo la sociedad desde sus cimientos: los niños. Y di NO a la pornografía pueril.
Desde capital y Redes hoy nos sumamos a esta iniciativa. Y esperamos que tú te unas a la lucha. Puede que no sea por tí, pero podría serlo por tus hijos, por los hijos de los demás… o por el rorro que llevas dentro. A por ellos, que no son pocos pero sí cobardes. Aplastémoslos y erradiquemos el problema.
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