Super Castlevania IV SNES, Konami 1991
Belmont ha enfrentado siempre al conde Drácula desde hace aproximadamente mil años; y una de las batallas más recordadas se suscitó en 1691, cuando tocó el turno a Simon Belmont tomar el látigo conocido como Vampire Killer (herencia y arma principal de la familia) para poner fin al reinado de terror del conde. Un detalle curioso es que los juegos Castlevania (Arcadia/Commodore 64/Amiga/NES), Vampire Killer (MSX), Haunted Castle (Arcadia), Castlevania Chronicle: Akumajou Dracula (X68000/PSX) y Super Castlevania IV, son la misma historia, vista desde enfoques distintos y con las obvias diferencias según las fechas de salida y los sistemas, pero todos comparten la misma historia de Simón.
El vampire Killer
El detalle más sobresaliente de esta versión es que hasta ese momento, el látigo de los Belmont se manejaba de la misma manera; siempre se dirigía hacia el frente en línea recta. En Super Castlevania IV le hicieron un cambio radical que le daba un toque más realista al juego. Ahora podías atacar en cualquier dirección, inclusive al saltar. Pero eso no es todo, pues si dejabas presionado el botón, el látigo caía y podías manipularlo hacia varias direcciones, además de dejarlo estático. Esto te permitía usarlo como escudo contra algunos ataques enemigos, o para golpear repetidamente a alguien sin necesidad de dar muchos botonazos; aunque claro que no tenía la misma fuerza de este modo.
La otra función del látigo fue algo espectacular. Ahora Simón podía usarlo para colgarse al estilo de Indiana Jones y columpiarse para librar abismos o alcanzar otras plataformas. Otra innovación fue la manera de usar las armas secundarias, pues a diferencia de las de NES, donde debías presionar Arriba + Ataque para arrojar dagas, hachas, etc., aquí tenías un botón especial que te permitía disparar agachado o mientras estabas colgado del látigo.
Akumaju Dracula
Afortunadamente, en este juego no hubo grandes diferencias entre la versión japonesa y la americana. Más que nada, los textos normales en Asia son kanjis, y el logo (obviamente en japonés), goteaba sangre que hacía un charquito en el fondo del pozo de la presentación del logo. Y si no me creen, aquí está la foto. Lo bueno es que fueron cambios pequeños.
Este legendario sistema llevó a un nuevo nivel todo lo que conocíamos en el NES. Tenía varias cartas a su favor que le dieron la ventaja sobre sus competidores, como su magnífico chip de sonido que permitía escuchar los juegos en estéreo, sus efectos de rotación y escala, múltiples fondos en movimiento y gráficos en layer, que podían crear efectos de niebla, agua y otros tipos de transparencias. En este juego supieron aprovechar magníficamente todo esto, pues la música es de las mejores del SNES (claro, es Castlevania); y no usaron la rotación, escala y layers simplemente con fines visuales, sino que los combinaron para crear una nueva experiencia de juego. En esta foto puedes ver una corriente de agua que realmente te jala; nota que el personaje no sólo aparenta estar sumergido, sino que en verdad lo está.
Para muestra de la escala, tenemos a este jefe que está hecho de piedra; puede hacerse grande o pequeño, y sus valores varían conforme a su tamaño.
En cuanto a la rotación, tenemos esta escena, en donde debías colgarte con ayuda de tu látigo en una argolla; la razón por la cual debías hacer esto era porque todo el escenario giraba y lo que era el techo se convirtió en pared; después volvías a rotar y la pared se hacía suelo.
Como podrás darte cuenta, esta gran joya de Konami empleó muy bien los recursos del SNES para crear una maravillosa aventura.
Etiquetas: castlevania iv, juegos Castlevania, konami
